El frío viento nocturno azotaba las calles mientras Jack y yo caminabamos apresuradamente hacia la morgue. La idea de que el cuerpo que se encontraba allí pudiera no ser el de Nicolás era desconcertante para mi, y a su vez me llenaba de esperanza, pero estaba decidido a obtener respuestas.
Al llegar a la morgue, nos encontraron con un lugar oscuro y sombrío. El olor a desinfectante llenaba el aire, lo que nos recordaba que estaban en un lugar de muerte y desolación. Jack miró a su alrededor, buscando al forense.
Mi corazón latía con fuerza mientras caminaba por los pasillos silenciosos de la morgue. Jack, mi compañero de investigación...