Su boca estaba inundando la mía, su horrible y asquerosa lengua estaba intentando entrar a mi boca, abriendo mis labios, intenté soltarme, pero él me tenía apretado el cuello, me movía muy poco, ya me estaba desesperando, así que no tuve otra opción que levantar mi rodilla y darle una fuerte patada en su entrepierna, este automáticamente me suela y cae al suelo.
La furia emergió de mí, saliendo reflejada en palabras y unas muy duras.
—No vuelvas a tocarme jamás en tu vida, eres una basura, no tienes por qué tomarme a la fuerza, deja de querer obtener algo que no tendrás, no te amaré jamás, nunca en mi...