Maritza.
Estaba caminando por todo el lugar, era una casa vieja y abandonada, imaginaba que en sus mejores tiempo fue una mansión, Ahora sólo era la guarida de secuestradores y ladrones.
A mi lado caminaba un hombre de buena edad, diría que tenia unos cincuenta y cinco años, pero no había dicho mas nada desde que me saco de aquella horrible habitación, ahora sólo íbamos con un rumbo incierto.
Mis pensamientos se mezclaban con el miedo que se apoderaba de todo mi ser. No entendía cómo había terminado en esta pesadilla, atrapada y a merced de un extraño. Sentía el corazón latir acelerado en mi pecho, como si estuviera a...