Mi corazón comenzó a palpitar más rápido mientras Max continuaba explorando mi cuerpo con sus besos y caricias. Sentía una mezcla de excitación y nerviosismo por lo que estaba por venir. A pesar de mi resistencia inicial, algo en mí anhelaba ser dominada por él, confiar plenamente en sus decisiones y dejarme llevar por el placer que sabía que iba a experimentar.
Max se deshizo de mis prendas una por una, dejando mi piel al descubierto y haciéndome sentir vulnerable ante él. Cada beso, cada roce, parecía encender una chispa dentro de mí, elevando mi deseo a niveles que nunca había experimentado antes.
Sus labios descendieron hacia mis pechos, jugando...