— Nada de agradecerme ahora, después me cuentas que paso — dice señalándome con su dedo índice y rio
— Curiosa — ella ríe y vuelve abrazarme
— Si, si ahora come que si estás listo tan temprano y sin matarte en el gimnasio a esta hora, debes tener alguna junta o algo… — hace un gesto con su mano para indicarme que empiece a comer y luego comienza a murmurar cosas en italiano cuando ve el suelo mojado y solo rio.
Después de desayunar con mi nana, Alfred me espera como siempre en la estrada de la mansión, esperando sus órdenes del día, no tengo cabeza para conducir así...