— ¿Por qué paras? — suelta jadeante con el ceño fruncido.
— ¿Apurada? — la puyo y ella bufa poniendo los ojos en blanco, aprovecho ese momento para volver a envestirla.
— Oh mierda… — suelta en español y rio
— Nena no hablo español…— le recuerdo volviendo a envestirla sus uñas se entierran con más fuerza en mis hombros y sube un poco más como huyendo de mí.
Dejo de moverme y posa sus ojos fieros en mí, la ira entremezclada con el deseo y la lujuria.
— Vuelves hacer eso…— la corto y repito el gesto haciendo que se contraiga y gima con desesperación, su rostro se gira...