El que tendría que estar cabreado hasta la mierda aquí soy yo, a fin de cuentas fue ella quien se fue con el idiota ese ¿no?
— Espero que no hayas venido por un mañanero, porque la verdad no estoy de humor… — suelta con sarcasmo haciendo que mi cuerpo se tense y la ira crezca en mi interior
— ¿Qué dices? — ella sonríe de lado con cinismo y eleva su rostro
— Perdone señor Metzler — inicia en tono dulce — olvide que puede ser muy listo para unas cosas pero una mierda para otras… — agrega cambiando el tono súbitamente.
Cierro mis ojos y respiro profundo, aquí...