Kai Metzler.
Sus jadeos.
Sus gemidos.
Su cuerpo sudado y excitado es todo lo que mis sentidos son capaces de procesar en este momento, el deseo y las locas ganas que me llenan cada que estoy con la periodista es algo que simplemente no lograre explicar nunca, tampoco me molesto en tratar de comprender lo incomprensible, esto pasa y ya, llevamos cerca de diez minutos en este delicioso y adictivo juego, de rosarnos. Su cuerpo se estremece una vez más cuando desciendo por el costado de su cuerpo dejando suaves y lentos besos, arrastrando mis labios sobre su piel.
— ah…— jadea
Mis manos se pasean por sus pechos amasándolos...