— Llegamos…— muerdo mi labio evitando sonreir.
El se inclina sobre mi y comienza a besarme, jadeo en su boca cuando una de sus manos se apoya en mi pecho lo masajea con fuerza, adoro como Kai puede llegar a ser brusco y delicado a la vez, es como si fuera dos personas en un mismo ser, uno que se encarga de derretirte y otro que se encarga de volarte de la cabeza de puro placer. Una combinación alucinante y delirante que me deja completamente rendida a su merced, Kai abandona mis labios y luego sonríe de lado con arrogancia.
No puedo evitar sonreír porque joder, me encanta este hombre,...