Rodeo sus hombros con mis brazos con cuidado para acunarla en mi pecho, su cuerpo tiembla descontrolado y el mío se estremece cada tanto, su respiración acaricia mi pecho y sus cabellos cosquillean sobre este por la hipersensibilidad que ha dejado el orgasmo.
Ninguno de los dos dice nada, esto ha sido intenso, demasiado intenso… no sé porque terminamos haciéndolo de esta forma si el plan era juguetear un poco a tentar y ver que tanto resistíamos, pero esto… mierda, esto ha sido intenso y le he mostrado una ligera parte de mí que hasta ahora no había dejado salir.
— ¿Estás bien? — murmuro y no alcanzo a reconocer...