Kai coloca la corbata sobre mis ojos privándome de la vista, cosa que me excita de manera perturbadora. Sus manos se desplazan hasta mi cuello y besa mi hombro, me gira con cuidado y lo escucho respirar profundo. Siento su mano deslizarse por mi pecho y tocar el hermoso colgante que me regalo.
— ¿te gusto? — Pregunta con curiosidad y asiento — que bueno... — deja un beso sobre la comisura de mi labio y luego susurra — no te lo quites, es importante que siempre lo lleves contigo... — eso me hace fruncir el ceño y cuando estoy por preguntar coloca sus dedos sobre mis labios — ¿Confías...