Su aliento cálido calienta mis labios y me hace jadear, el pega su cuerpo al mío y me deja sentir su polla endurecida, lame mi labio antes de volver a besarme y sin más se separa y camina a la puerta del auto la abre para mí y me mira con expresión divertida porque he quedado en el sitio babeando.
— Nena... — me llama y yo suspiro cerrando los ojos.
— Sí, ya voy — obligo a mi cuerpo a caminar y evitar por completo ver al magnate que evidentemente ríe suavemente.
Cuando paso junto a él, antes de cerrar la puerta toma mi mentón y gira mi rostro...