Rafael:
—¿Y por qué no has hecho la aclaratoria cada vez que la noticia ha sido publicado en las redes? —me reclamó Reyner.
—Porque tengo cosas más valiosas e importante en que invertir mi tiempo, que dar respuestas a las locuras paranoicas de una niñita rica y maleducada —expresé, con enojo.
»Y te advierto, tu hija me pagará cualquier daño que sufra Sofía Morales —afirmé furioso y controlándome para no perder los estribos de la paciencia.
—¡Eres un imbécil! ¿Cuándo ni siquiera sabes distinguir entre una niña de bien y una prostituta? —apenas terminó de pronunciar estas palabras, me le fui encima con furia, partiéndole la cara de un solo...