En la casa de Camila, el Narrador:
Camila, desde que le hizo entrega a Mirelys de sus joyas y los bonos que detentaba de la ind
ustria petrolera del país, no le había vuelto a ver. Esta ni siquiera le ha llamado. Ella estaba siendo atendida por la enfermera, contratada por su hijo.
«Es raro que Mirelys no haya venido en todos estos días, ni siquiera me ha llamado. Ella prometió acompañarme a las terapias y rehabilitación» pensó esta, con tristeza al ver que nadie le había ido a visitar, ni siquiera Diana, ni sus nietos.
Camila, siempre arrogante y orgullosa, se sentía débil, sola y deprimida, al verse abandonada...