Sofía:
Recuperada de la memoria, desperté ese domingo en la mañana, sintiendo que algo o alguien me tenía encerrada. Al abrir bien los ojos, sonreí al darme cuenta de que Rafael, me tenía abrazada, dejando a los trillizos del otro lado de la cama, mientras nosotros ocupábamos un pequeño espacio.
—¿Te desperté? —me susurró él, al oído, para no despertar a nuestros hijos, quienes dormían plácidamente.
—No mi amor, solo que me sentía encerrada, asfixiada, como si me faltara el aire. Desde que me pasó lo del rapto despierto con esa sensación de asfixia —referí, con una media sonrisa.
—Pudiera ser alguna secuela del rapto, deberíamos hablar con un psicólogo,...