El Narrador:
—¿Cómo así? ¿Cómo que tus trillizos? —cuestionó Diana, escuchando solo el sonido que emite el celular al ser trancada la llamada.
Diana marcó de nuevo el número celular de su tía, no obstante, no respondió e igual ocurrió cuando llamó a su hermano.
«¡No entiendo! Rafael tiene trillizos, y no me había dicho nada. ¡No lo puedo creer!», pensó ella, caminando de nuevo hacia la habitación de su madre.
En la hacienda, Rafael:
Después de hablar con mi hermana, entregué el celular a tía, quien me miraba asombrado, pues a pesar de que sospechaba que los trillizos eran mis hijos, aún no le he confirmado esta verdad.
—¿Cuándo...