Sofía:
Después, Rafael me siguió acariciando y subió por mis orejas, las cuales mordisqueó varias veces. Posteriormente, subió a mis párpados besándome con ternura. Finalmente, soltó mi cabello del moño que me habían hecho, enredó sus dedos en él y hundió su rostro en este.
—¡Sofía! Desde la primera vez que te vi, sentí que te conocía desde antes y aún sigo sintiendo esto. Mi vida está ligada a la tuya, lo intuyo —Confesó él— ¡Me gustas demasiado! Como jamás me ha gustado mujer alguna.
—¡Eso, le dirás a todas! —le susurré, con una voz ronca, irreconocible, hasta para mí.
—Te puedo asegurar que es la primera vez, que siento...