En Ciudad La Rosa, Rafael:
—Sí, lamentablemente mi padre la quiere sacar del cargo. Y se vale de lo que sea, para desprestigiarla, para él, el fin justifica los medios —afirmó Martín con seguridad.
»Es hasta absurdo. Está viendo los resultados extraordinarios de su dirección y gestión. De
sde que asumió el cargo, ha triplicado las ganancias, dicho por él mismo y aun así no está s
atisfecho —replicó este.
—Únicamente, por egoísmo, ansias de poder. La sacrifica y difama tan cruelmente ¡No es ju
sto! —alegué, moviendo mi cabeza de un lado a otro.
—¡Así es, amigo! —Aceptó Martín, agregando—: Me está llegando un mensaje de parte de Y...