—Quizás… quizás Donald y los demás lo convencieron de volver —pensó Mary, la cual empezó a emocionarse ante esta idea.
Pero cuando llego a la puerta, no pudo evitar pensar, que podría tratarse de alguien más, alguien a quien ella no conocía, Mary había visto demasiados programas de televisión de crímenes y sucesos policíacos, y en todos ellos, siempre daban el mismo mensaje.
Una mujer, sola en su casa, en medio de la noche y sin nadie a su alrededor, era la fórmula mágica para que algo malo y horrible pasara, y que en los programas de televisión, los investigadores y detectives investigarían al día siguiente, cuando encontraran el cuerpo...