—Cierto, yo hubiera hecho lo mismo, es más… hubiera gastado aún más que eso de haber tenido la oportunidad —dijo Isabel.
— ¡¿Qué?! Solo soy tres años mayor que ustedes, y además, ¿Jóvenes? Ya tienen veintiocho años, ya están cerca de los treinta años por el amor de Dios.
—Pero aún no tenemos treinta, seguimos en nuestro veintes, a diferencia de ti abuela —dijo Anna, mientras miraba a Esperanza.
— ¡Tú! —dijo Esperanza, mientras miraba con enojo a Mary.
—Ya paren las dos, no vale la pena discutir por algo que pasó hace casi cinco años —dijo Mary.
—Ella empezó —dijo Esperanza.
—Solo estaba bromeando, sabes que eres nuestra abuela...