—Donald, si me das respuestas como esa otra vez, voy a soltar a la “bestia” —dijo Mary.
—Bueno, bueno, no lo hare otra vez.
—Bien, ahora, contesta le pregunta —dijo Mary.
—Pues, la verdad, es que… —murmuro Donald, mientras miraba al techo de la habitación.
— ¡Responde! —grito Mary, quien ya se había cansado de las constantes vacilaciones de Donald.
—Bueno, la verdad es que… nunca le digo a nadie que tengo dinero, al menos desde que lo tengo.
— ¿Eso qué significa? —pregunto Mary.
—Antes, no tenía dinero, así que normalmente siempre hacia que mis amigos me regalaran cosas, por más pequeñas que fuesen, así como les hice a...