—Bueno, este lugar debe tener muchas salsas de todo tipo, supongo que alguna debe ser muy “estimulante” para el estómago —dijo Anna.
—Dios, Anna ¿No tienes vergüenza por decir esas cosas? —dijo Esperanza, mientras miraba a Anna.
— ¿Por qué la tendría? Estamos entre amigos Esperanza, y además, no veo aquí a ningún hombre que me interese y por el cual tendría que comportarme de alguna manera —dijo Anna.
—Oye, ¿Qué hay de mí? De entre los hombres que hay aquí, yo sigo siendo soltero —dijo Richard, mientras miraba a Anna.
—No, tú ya quedaste en la “zona del amigo” —dijo Anna.
—Me vas a hacer llorar —dijo Richard.
—Oigan...