—Tú…. Lo que dices… —murmuro Miguel.
—Ven, Miguel, obviamente tenemos más de que hablar, y francamente Mary de seguro debe estar escuchándonos en estos momentos detrás de la puerta, y necesitamos privacidad para seguir hablando —dijo Donald.
— ¡Ese infeliz! —pensó Mary, frustrada, dentro de su mente, mientras oía, como las pisadas de Miguel y Donald, se escuchaban detrás de la puerta.
Al final, Mary, no pudo resistirse, y termino por abrir la puerta de golpe, solo para ver si Miguel y Donald, todavía se encontraban cerca, pero por desgracia para ella, no había señales de ninguno.
Cuando Mary, vio esto, tuvo ganas de ir a buscarlos, ya que no...