—Si Donald, recuerda que nos la debes —dijo Sarah, mientras miraba a Donald, desde donde estaba sentada.
— ¿Van a seguir con eso? Las voy a llevar de viaje e incluso las eh traído aquí, ¿No es eso suficiente para que olviden todo? —dijo Donald.
—No, solo Dios sabe cuánto dinero hemos gastado en ti los últimos seis meses, nos seguirás debiendo por años —dijo Sarah.
—Tampoco es para tanto, que yo sepa nunca hice que me compraran una televisión pantalla plana o cosas como esa —dijo Donald.
—Escucha Donald, en estos momentos, incluso el Diablo mismo no va a hacer que me pare de aquí, mucho menos tú, solo...