— ¡Ya te dije que ni siquiera estaba segura de que esa confesión fuese verdad o no! Y además ¿Cómo ibas a huir de mí? Si tú fuiste quien me trajo aquí en primer lugar y compartíamos la habitación —dijo Mary, mientras pensaba en cómo habían girado las cosas en su contra.
Se suponía que ella era la que tenía que hacer las acusaciones contra Donald, y él era el que tenía que defenderse, pero de alguna forma este último había girado las cosas, y ahora era ella la que tenía que defender sus actos en vez de él.
—Bueno… tienes razón en eso último que dijiste… —murmuro Donald.
—...