Punto de vista de Carlos
—¡No sabía que te sentías así! —dice Lía en voz baja y se sienta a mi lado. No me toca, pero aún así puedo sentir su presencia quemando mi piel. Intento resistir la tentación de inclinarme hacia ella y simplemente respirar el aroma de su piel.
—¿Podemos no hablar de esto? No quiero pensar en todo esto —susurro, con la voz resonando en el pequeño espacio de su habitación—. Dime algo más. Cuéntame sobre el hombre que vi contigo en tu casa.
Mi estado de ánimo se oscurece aún más al pensar en esa escena, en ese hombre golpeándola y ella haciéndome prometer que no...