—Cachorros —dice mi compañera, acercándose a ellos. La jalo de la cadena y ella cae sobre su trasero.
—Aléjate de ellos —le ordeno, llevándola al salón, lejos de ellos. La empujo hacia el sofá y ella mira sus manos.
—No creo que quiera hacerles daño —me dice Brax.
—No me arriesgo a tomar esa oportunidad —respondo, y él asiente, acercándose para mirarla más de cerca.
Me doy la vuelta y camino hacia la cocina. Lana me fulmina con la mirada, sigue enfadada conmigo.
—¿Dónde están las tijeras? —le pregunto, y ella las toma del cajón, lanzándomelas. Agarro su muñeca.
—Si tienes algo que decir, Lana, escúpelo, estoy harto de tu...