Punto de vista de Ariadna
A la mañana siguiente, desperté temprano al escuchar cómo se abrían las cortinas, dejando entrar la luz en la habitación. Me senté y miré a la persona que parecía ser una enfermera. Llevaba un uniforme azul y zapatillas blancas, su cabello rubio recogido en un moño apretado. Al notar mi movimiento, se giró para mirarme. La sorpresa era evidente en sus ojos azules.
—Te has levantado.
Asentí en silencio, sintiéndome confundida. Traté de recordar cómo había llegado a esa habitación, pero lo único que podía recordar era decirle a Lilia que corriera, y luego un lobo lanzándose hacia mí, mostrando sus dientes, antes de que...