Punto de vista de Ariadna
La tomo de él, cayendo al suelo, y la abrazo fuerte. Mis lágrimas no cesan mientras aprieto su cuerpo inerte contra mí. Mi hermana pequeña está muerta, su vida apagada. Fallamos en protegerla, yo fallé. Pero su aroma seguía allí, y no se sentía fría, no como los muertos. Tampoco se sentía viva, pero ¿por qué su aroma seguía aquí? Debería haberse desvanecido.
—Abel —dijo Raúl, dándole unas palmadas en la espalda. Mi padre asintió pero no apartó los ojos de Lilia en mis brazos. Se veía atormentado. Él amaba a Lilia, por eso pasó años manteniendo con vida a Cade. Se sentía culpable por...