Ella entorna los ojos y lo mira de soslayo. Él sonríe, de modo juguetón. Acto seguido, frunce el entrecejo e intenta imitar a Harper.
—Me siento estafada. ¡Me has timado! —dice ella, llevándose a la boca la última patata frita que le queda en su plato.
Daniel se parte de risa.
—Sabes que no fue mi culpa —él se encoje de hombros.
Harper lo apunta con su dedo índice, haciendo un gesto gracioso con su boca. Es su forma de demostrar lo decepcionada que está con el hecho de que Daniel no pudiera preparar un delicioso platillo con sus propias manos, debido a que las tuberías de gas de las...