…esas grandes y sensuales manos, recorren mis muslos, mientras esos dedos traviesos trazan el camino desde mis piernas hasta mi cintura. Ese par de ojos azules miran directo a los míos, y una sonrisa lasciva se dibuja en esa boca juguetona, la misma que se pega a la mía.Lo beso con pasión absoluta. Ese cuerpo musculoso y grande sobre el mío, me arropa con su fogosidad. El aliento de Daniel choca contra mi rostro, llenando mis oídos de jadeos y susurros. ¡Dios! Sus palabras…
—Eres tan jodidamente deliciosa, Harper. Me vuelves loco —él habla con dificultad, mientras me embiste con fuerza, pega su frente a la mía, atrapa mi labio...