La omega despertó al día siguiente, aún mantenía aquel color amarillo en sus hermosos ojos, lo cual indicaba que seguía sin ser la misma por completo aun seguía su celo. Su mirada recayó en el alfa que estaba sentado en el pequeño sofá dentro de la recamara y sonrió, pronto pudo percibir su propio olor en ella, recordando lo que había pasado la noche anterior.
Se sentía dichosa y emocionada, se toco su vientre con ternura sintiendo la calida ilusión de formar una familia con su alfa a su lado. Pero se preocupó cuando Leo no pareció tan contento como lo estaba ella, estaba pensativo y con un semblante serio,...