Chapter 5 Fernando Rangel

Chapter 5 Fernando Rangel

—Me están esperando esta vez. —Sonríe y asiente.

—El Sr. Lane la recibirá en un momento, él salió, pero no tarda en venir. —Frunzo el ceño.

—Dígale a su jefe que más le vale no hacerme esperar mucho o si cree que estar jugando al gato y el ratón es divertido está muy equivocado. —Hana, como logro leer en su gafete, se inclina poco a poco hacia atrás mientras le advierto con enojo.

—Le prometo que no es así, él llegará en cualquier momento. —Trato de creerle y me tranquilizo, acomodo mi vestimenta y sin que me señale donde, camino directo a la oficina.

—Lo esperaré aquí. —No escucho objeción aún que tampoco la espero.

La oficina no tiene nada particular, escritorio de cristal, sillas de cuero y el enorme ventanal que deja apreciar toda la ciudad por lo alto, ¿Qué puede tener el Sr. Lane de especial? A simple vista aparenta ser el típico magnate, prepotente, egocéntrico y cretino que todos son, tal vez es estrepitoso tener una imagen tan detallada de él sin conocerlo de verdad, pero es lo que me inspira a simple vista. Entonces algo llama mi atención en el lugar, hay una pequeña cama en una de las esquinas, no es una cama que usaría una persona normal, más bien es el tipo de cama que usa un canino, volteo para todos lados por si veo algún perro por la oficina, pero no es así, además, como podría tener aquí a un animal de un tamaño como ese. Me paro y me alejó cuando escucho voces acercarse, tomo de nuevo mi poción anterior cuando escucho como abren la puerta...

Eduard

En cuanto llego al vestíbulo con Hana, aquel olor que percibí en el evento de Fantesha vuelve y me golpea como una ola sobre la cara. Mi secretaria habla a mi lado, pero yo solo quiero averiguar de dónde viene tan exquisito aroma, camino un poco más y me sorprendo al notar que su origen viene de mi oficina.

Cuando entro, lo primero que veo es su cabellera rubia, sonrio preguntándome ¿Cómo es que ha llegado hasta aquí? Quiero aparentar cordura cuando me acerco muy lentamente hasta la silla detrás de mi escritorio. Ella se para y apenas hacemos contacto visual me saluda extendiendo su mano, tan suaves como se ven.

—Sr. Lane, me alegro que pueda recibirme —su voz no suena tan amable como la vez pasada—. Necesito que firme estos documentos y quede notificado sobre la demanda.

Sus labios carmesí se mueven con tanta delicadeza que puedo permanecer así, todo el día solo mirándola sin escuchar palabra, pero entonces la poca razón que me queda reacciona.

—¿Demanda?

—Sí. —Me entrega dos sobres sellados, los tomo y los abro enseguida, leo los primeros párrafos. Es la demanda impuesta por el grupo XIGNUX.

La miro estupefacto, ella, en realidad es...

—¿Pasa algo? —exclama y realmente no sé que decir, tengo tantas preguntas en mi cabeza, pero no me atrevo a revelar ninguna.

—¿Tú eres la chica del evento de fantecha?

—Sí... —Asiente—. Solo acudí para buscarlo y que pudiera recibir la notificación de demanda, pero regresó a casa demasiado rápido para poder presentarme.

Río. Debo ser un idiota, me gusta la abogada de XIGNUX. Pero, ¿desde cuándo una omega trabaja como abogada?... más bien ¿desde cuándo un omega trabaja? En cualquier manada las omegas son asignadas solo para tareas del hogar, para criar hijos y atender al Alfa, el trabajo es obligación del Alfa aún que la omega no esté emparejada.

—¿A qué manada perteneces? —Tengo curiosidad como es que funciona la manada de donde viene tan hermosa omega, ella no responde y solo frunce el ceño, extraña.

—¿Disculpe?...

—Sí, eres un om...

—Eduard... disculpa la interrupción. —Lori entra sin tocar—. Necesito hablarte de algo —dice preocupada por lo que entiendo que no estaría ahí si no fuera importante.

—Discúlpame un momento.

Salgo de la oficina junto con Lori.

—Investigué a los inversionistas que Mauricio propuso, si me lo preguntas son un gran partido, se dedican a la industria del calzado... son una manada del norte del país donde son muy respetados. —Me toma de los hombros con entusiasmo—. ¿Te imaginas lo que esa combinación nos haría...?

—Lori...

—No hables, solo piénsalo. —Niego y me suelto de su agarre.

—Aún no lo sé, no pensé que una de sus condiciones para formar lazos fuera que me case con su hija. —Me golpea fuertemente en la cabeza—. ¡Aush!

—¿Eres idiota?... no lo ves, tendrías un gran negocio más la boda que le prometiste a Rain, las dos a la vez.

—Quisiera que fuera tan fácil, pero yo necesito a alguien diferente, como por ejemplo la omega en mi oficina. —Lori se queda estática ante mis palabras.

—¿De qué hablas? —Mira hacia la puerta cerrada de mi oficina—. ¿La de allá dentro, no es la abogada de XIGNUX?

Asiento.

—¿Y por qué piensas que es una omega? —pregunta curiosa.

—Es algo lógico. —río—. Su olor. ¿No lo hueles?, es una mezcla de vetiver y dulce de azúcar que me enloquece, jamás he olido nada igual, Lori, es como si me gritara con su olor que es quien siempre espere.

—Eduard... —me dice —. ¿Estás seguro de que aquella chica huele como una omega?

—Tan seguro como que la quiero para mí. ¿Por qué tanto rodeo?

—Joder, esto sí que es muy extraño. —Me toca la frente—. No creo que estés delirando.

—Odio cuando le pones tanto misterio a las cosas, vamos, di lo que tengas que decir —le digo exasperado.

—¿Es que no te das cuenta?... bueno, no se da cuenta por qué para él huele como omega, pero eso es imposible... —Ruedo los ojos, siempre contestándose así mismo.

—¡¡Bueno ya, dilo por la luna.!!

—La chica que está en tu oficina, no puede ser una omega porque es humana.

Jia

Había olvidado lo apuesto que me pareció la primera vez que lo vi, aparenta ser muy joven, pero eso no puede ser, la última foto en donde se mostró, fue hace diez años cuando tomó cargo de la empresa y tenía 24 años, ahora debería tener 34, pero se ve de 25. Definitivamente es algo muy extraño o es que acaso tiene un estupendo cirujano. Me mira un par de veces, no parece para nada preocupado por mi presencia, incluso parece sorprendido, pero de una forma buena. Me saluda apretando ligeramente mi mano y una pequeña sonrisa se le escapa por la comisura de su boca, pero su semblante cambia cuando le entrego los documentos. Pregunta si soy la chica del evento de fantesha y no puedo creer que me recuerde, aunque preferiría que no, si me hubiese dicho su nombre desde un principio no hubiera coqueteado con él. Pero esto se torna aún más extraño cuando sin preverlo me pregunta...

—¿A qué manada perteneces? —¿Manada?

—¿Disculpe? —le pregunto. ¿Qué se supone que significa eso? Esta a punto de contestar cuando alguien lo interrumpe sin tocar la puerta y sale con ella, dejándome ahí con la curiosidad.

...

—Perdón por la tardanza... el trabajo nunca falta —Regresa a su sitio y empieza hablar sin levantar la mirada, toma de nuevo los documentos que le entregué aparentando leerlos. —Es la abogada de XIGNUX —lo dice como si quisiera confirmarlo.

—Sí...

—Perfecto, leeré los documentos y mi abogado se pondrá en contacto con usted, y si eso es todo podemos finalizar la cita.

Su actitud ha cambiado drásticamente, de pronto quiere finalizar sin más la reunión y ¿que hay con lo que me preguntó ?, ¿Qué es manada?, claramente si sé lo que significa, pero que trató de decir con eso, y peor aún ¿por qué no me mira?

—Si, bueno solo hay algunos puntos que necesitaría hablarlo con usted, claro en presencia de su abogado, es por eso que le entregué el citatorio para el día viernes. —El Sr. Lane busca en los papeles que le di, sus manos parecen apresuradas moviéndose por el escritorio, me atrevo a acercarme a él y ayudar en su búsqueda, pero en cuanto nota que estoy a su lado, se para bruscamente tirando los papeles al piso.

Ambos nos agachamos a levantar el montón de papeles tirados al mismo tiempo, que no notamos cuando nuestras manos se tocan por segunda vez. Levanto la mirada y me encuentro con la suya, puedo escuchar desde la poca distancia que nos separa como su respiración se va haciendo pesada y profunda. Sus ojos recorren mi rostro hasta llegar a mi cuello, el momento es un tanto incómodo, pero aún con eso mi cuerpo no se mueve, es como si le gustara estar así, con el ligero tacto de nuestros dedos y nuestras miradas conectadas sin saber que decir. Siento como un calor interno se va extendiendo sobre mi cuerpo y la necesidad de hacer algo indebido pasa por mi mente

—Jia Vidal...

Parpadeo un par de veces y reacciono, bajo la mirada a los papeles entre mis manos.

—Aquí está. —le entrego la hoja del citatorio y me levanto yendo por mi bolso a la silla—. Eso sería todo. —Por una extraña razón, ahora soy yo quien desea finalizar la cita.

Ni siquiera dejo que me confirme su asistencia, solo salgo disparada hacia la salida. Cuando por fin puedo respirar el aire fresco de la calle mi frustración se libera, ¿Qué me paso allá dentro? Toco mi pecho el cual sube y baja sin control. Al estar tan cerca del Sr. Lane fue como si algo, que no sé que es, se encendiera dentro de mí, un calor intenso que nunca en mi vida había sentido.

...

Vante habla de lo mucho que ha avanzado en su caso, y como está seguro, que el jurado fallará a su favor mañana en la corte. Es un buen abogado desde que lo conozco, hace ya dos años. A ido esforzándose, ahora, prefiere ganar casos argumentando mentiras a descubrir la verdad, no lo juzgo, en este oficio algunas veces tienes que ser el abogado del diablo, aunque no aplique en mí.

—¿Y tú... como vas con la demanda al grupo ALFA? —Trago grueso, aún me causa conflictos la extraña situación en la que me encontré con el dueño de esta.

—Bien... por fin pude entregar la notificación de demanda y el citatorio.

—Perfecto... —Vante empieza a escribir en su portátil—. Le Bron se pondrá muy contento. —Sonrío, sí que lo hará

Me doy media vuelta sentado en mi silla cuando el sonido de un correo nuevo llega a mi portátil.

—¿Cómo vez mi argumento?, mi cliente estaba bajo los efectos del alcohol como la demandante, así que no pueden llamarlo violación.

—Tendrás que mostrar análisis toxicológicos —le contesto sin dejar de mirar el mensaje que me han mandado.

—Los puedo falsificar...

Realmente no pongo demasiada atención a la conversación. Veo ante mi una gran oportunidad.

—¿Me escuchas? —Se acerca a mí y lee lo que yo—. Ellos de nuevo. Dime que no lo estás considerando

—Vante... —me volteo a verlo—. Sabes que no. —Miento—. Sabes que jamás te dejaría, siempre juntos. ¿Recuerdas?

Quisiera que no lo estuviera considerando, no debería, en donde estoy me encuentro bien, esta Vante y no necesito trabajar en el mejor Bufete de la ciudad si trabajo en el segundo mejor ¿no? Aún que ahora me estén ofreciendo el 70% de utilidades, tampoco lo hago por dinero, es solo que trabajar para el Jones Day sería por mucho la cima de mi carrera. Miro a Vante, desconsolado, no puedo dejarlo, sería ser su enemigo, sería romper lo que construimos y todo el amor que nos tenemos. Sonríe al escucharme y me acaricia la mejilla.

—Le Bron no soportaría perderte, eres su mejor abogada —me dice convencido.

—¿Le Bron?... ¿Y qué hay de ti? —Se desconcierta y carraspea la garganta.

—¡Claro nena!... yo también —Me abraza y lo abrazo. No puedo pedir alguien mejor para mí que no sea él.

—Me están esperando esta vez. —Sonríe y asiente.

—El Sr. Lane la recibirá en un momento, él salió, pero no tarda en venir. —Frunzo el ceño.

—Dígale a su jefe que más le vale no hacerme esperar mucho o si cree que estar jugando al gato y el ratón es divertido está muy equivocado. —Hana, como logro leer en su gafete, se inclina poco a poco hacia atrás mientras le advierto con enojo.

—Le prometo que no es así, él llegará en cualquier momento. —Trato de creerle y me tranquilizo, acomodo mi vestimenta y sin que me señale donde, camino directo a la oficina.

—Lo esperaré aquí. —No escucho objeción aún que tampoco la espero.

La oficina no tiene nada particular, escritorio de cristal, sillas de cuero y el enorme ventanal que deja apreciar toda la ciudad por lo alto, ¿Qué puede tener el Sr. Lane de especial? A simple vista aparenta ser el típico magnate, prepotente, egocéntrico y cretino que todos son, tal vez es estrepitoso tener una imagen tan detallada de él sin conocerlo de verdad, pero es lo que me inspira a simple vista. Entonces algo llama mi atención en el lugar, hay una pequeña cama en una de las esquinas, no es una cama que usaría una persona normal, más bien es el tipo de cama que usa un canino, volteo para todos lados por si veo algún perro por la oficina, pero no es así, además, como podría tener aquí a un animal de un tamaño como ese. Me paro y me alejó cuando escucho voces acercarse, tomo de nuevo mi poción anterior cuando escucho como abren la puerta...

Eduard

En cuanto llego al vestíbulo con Hana, aquel olor que percibí en el evento de Fantesha vuelve y me golpea como una ola sobre la cara. Mi secretaria habla a mi lado, pero yo solo quiero averiguar de dónde viene tan exquisito aroma, camino un poco más y me sorprendo al notar que su origen viene de mi oficina.

Cuando entro, lo primero que veo es su cabellera rubia, sonrio preguntándome ¿Cómo es que ha llegado hasta aquí? Quiero aparentar cordura cuando me acerco muy lentamente hasta la silla detrás de mi escritorio. Ella se para y apenas hacemos contacto visual me saluda extendiendo su mano, tan suaves como se ven.

—Sr. Lane, me alegro que pueda recibirme —su voz no suena tan amable como la vez pasada—. Necesito que firme estos documentos y quede notificado sobre la demanda.

Sus labios carmesí se mueven con tanta delicadeza que puedo permanecer así, todo el día solo mirándola sin escuchar palabra, pero entonces la poca razón que me queda reacciona.

—¿Demanda?

—Sí. —Me entrega dos sobres sellados, los tomo y los abro enseguida, leo los primeros párrafos. Es la demanda impuesta por el grupo XIGNUX.

La miro estupefacto, ella, en realidad es...

—¿Pasa algo? —exclama y realmente no sé que decir, tengo tantas preguntas en mi cabeza, pero no me atrevo a revelar ninguna.

—¿Tú eres la chica del evento de fantecha?

—Sí... —Asiente—. Solo acudí para buscarlo y que pudiera recibir la notificación de demanda, pero regresó a casa demasiado rápido para poder presentarme.

Río. Debo ser un idiota, me gusta la abogada de XIGNUX. Pero, ¿desde cuándo una omega trabaja como abogada?... más bien ¿desde cuándo un omega trabaja? En cualquier manada las omegas son asignadas solo para tareas del hogar, para criar hijos y atender al Alfa, el trabajo es obligación del Alfa aún que la omega no esté emparejada.

—¿A qué manada perteneces? —Tengo curiosidad como es que funciona la manada de donde viene tan hermosa omega, ella no responde y solo frunce el ceño, extraña.

—¿Disculpe?...

—Sí, eres un om...

—Eduard... disculpa la interrupción. —Lori entra sin tocar—. Necesito hablarte de algo —dice preocupada por lo que entiendo que no estaría ahí si no fuera importante.

—Discúlpame un momento.

Salgo de la oficina junto con Lori.

—Investigué a los inversionistas que Mauricio propuso, si me lo preguntas son un gran partido, se dedican a la industria del calzado... son una manada del norte del país donde son muy respetados. —Me toma de los hombros con entusiasmo—. ¿Te imaginas lo que esa combinación nos haría...?

—Lori...

—No hables, solo piénsalo. —Niego y me suelto de su agarre.

—Aún no lo sé, no pensé que una de sus condiciones para formar lazos fuera que me case con su hija. —Me golpea fuertemente en la cabeza—. ¡Aush!

—¿Eres idiota?... no lo ves, tendrías un gran negocio más la boda que le prometiste a Rain, las dos a la vez.

—Quisiera que fuera tan fácil, pero yo necesito a alguien diferente, como por ejemplo la omega en mi oficina. —Lori se queda estática ante mis palabras.

—¿De qué hablas? —Mira hacia la puerta cerrada de mi oficina—. ¿La de allá dentro, no es la abogada de XIGNUX?

Asiento.

—¿Y por qué piensas que es una omega? —pregunta curiosa.

—Es algo lógico. —río—. Su olor. ¿No lo hueles?, es una mezcla de vetiver y dulce de azúcar que me enloquece, jamás he olido nada igual, Lori, es como si me gritara con su olor que es quien siempre espere.

—Eduard... —me dice —. ¿Estás seguro de que aquella chica huele como una omega?

—Tan seguro como que la quiero para mí. ¿Por qué tanto rodeo?

—Joder, esto sí que es muy extraño. —Me toca la frente—. No creo que estés delirando.

—Odio cuando le pones tanto misterio a las cosas, vamos, di lo que tengas que decir —le digo exasperado.

—¿Es que no te das cuenta?... bueno, no se da cuenta por qué para él huele como omega, pero eso es imposible... —Ruedo los ojos, siempre contestándose así mismo.

—¡¡Bueno ya, dilo por la luna.!!

—La chica que está en tu oficina, no puede ser una omega porque es humana.

Jia

Había olvidado lo apuesto que me pareció la primera vez que lo vi, aparenta ser muy joven, pero eso no puede ser, la última foto en donde se mostró, fue hace diez años cuando tomó cargo de la empresa y tenía 24 años, ahora debería tener 34, pero se ve de 25. Definitivamente es algo muy extraño o es que acaso tiene un estupendo cirujano. Me mira un par de veces, no parece para nada preocupado por mi presencia, incluso parece sorprendido, pero de una forma buena. Me saluda apretando ligeramente mi mano y una pequeña sonrisa se le escapa por la comisura de su boca, pero su semblante cambia cuando le entrego los documentos. Pregunta si soy la chica del evento de fantesha y no puedo creer que me recuerde, aunque preferiría que no, si me hubiese dicho su nombre desde un principio no hubiera coqueteado con él. Pero esto se torna aún más extraño cuando sin preverlo me pregunta...

—¿A qué manada perteneces? —¿Manada?

—¿Disculpe? —le pregunto. ¿Qué se supone que significa eso? Esta a punto de contestar cuando alguien lo interrumpe sin tocar la puerta y sale con ella, dejándome ahí con la curiosidad.

...

—Perdón por la tardanza... el trabajo nunca falta —Regresa a su sitio y empieza hablar sin levantar la mirada, toma de nuevo los documentos que le entregué aparentando leerlos. —Es la abogada de XIGNUX —lo dice como si quisiera confirmarlo.

—Sí...

—Perfecto, leeré los documentos y mi abogado se pondrá en contacto con usted, y si eso es todo podemos finalizar la cita.

Su actitud ha cambiado drásticamente, de pronto quiere finalizar sin más la reunión y ¿que hay con lo que me preguntó ?, ¿Qué es manada?, claramente si sé lo que significa, pero que trató de decir con eso, y peor aún ¿por qué no me mira?

—Si, bueno solo hay algunos puntos que necesitaría hablarlo con usted, claro en presencia de su abogado, es por eso que le entregué el citatorio para el día viernes. —El Sr. Lane busca en los papeles que le di, sus manos parecen apresuradas moviéndose por el escritorio, me atrevo a acercarme a él y ayudar en su búsqueda, pero en cuanto nota que estoy a su lado, se para bruscamente tirando los papeles al piso.

Ambos nos agachamos a levantar el montón de papeles tirados al mismo tiempo, que no notamos cuando nuestras manos se tocan por segunda vez. Levanto la mirada y me encuentro con la suya, puedo escuchar desde la poca distancia que nos separa como su respiración se va haciendo pesada y profunda. Sus ojos recorren mi rostro hasta llegar a mi cuello, el momento es un tanto incómodo, pero aún con eso mi cuerpo no se mueve, es como si le gustara estar así, con el ligero tacto de nuestros dedos y nuestras miradas conectadas sin saber que decir. Siento como un calor interno se va extendiendo sobre mi cuerpo y la necesidad de hacer algo indebido pasa por mi mente

—Jia Vidal...

Parpadeo un par de veces y reacciono, bajo la mirada a los papeles entre mis manos.

—Aquí está. —le entrego la hoja del citatorio y me levanto yendo por mi bolso a la silla—. Eso sería todo. —Por una extraña razón, ahora soy yo quien desea finalizar la cita.

Ni siquiera dejo que me confirme su asistencia, solo salgo disparada hacia la salida. Cuando por fin puedo respirar el aire fresco de la calle mi frustración se libera, ¿Qué me paso allá dentro? Toco mi pecho el cual sube y baja sin control. Al estar tan cerca del Sr. Lane fue como si algo, que no sé que es, se encendiera dentro de mí, un calor intenso que nunca en mi vida había sentido.

...

Vante habla de lo mucho que ha avanzado en su caso, y como está seguro, que el jurado fallará a su favor mañana en la corte. Es un buen abogado desde que lo conozco, hace ya dos años. A ido esforzándose, ahora, prefiere ganar casos argumentando mentiras a descubrir la verdad, no lo juzgo, en este oficio algunas veces tienes que ser el abogado del diablo, aunque no aplique en mí.

—¿Y tú... como vas con la demanda al grupo ALFA? —Trago grueso, aún me causa conflictos la extraña situación en la que me encontré con el dueño de esta.

—Bien... por fin pude entregar la notificación de demanda y el citatorio.

—Perfecto... —Vante empieza a escribir en su portátil—. Le Bron se pondrá muy contento. —Sonrío, sí que lo hará

Me doy media vuelta sentado en mi silla cuando el sonido de un correo nuevo llega a mi portátil.

—¿Cómo vez mi argumento?, mi cliente estaba bajo los efectos del alcohol como la demandante, así que no pueden llamarlo violación.

—Tendrás que mostrar análisis toxicológicos —le contesto sin dejar de mirar el mensaje que me han mandado.

—Los puedo falsificar...

Realmente no pongo demasiada atención a la conversación. Veo ante mi una gran oportunidad.

—¿Me escuchas? —Se acerca a mí y lee lo que yo—. Ellos de nuevo. Dime que no lo estás considerando

—Vante... —me volteo a verlo—. Sabes que no. —Miento—. Sabes que jamás te dejaría, siempre juntos. ¿Recuerdas?

Quisiera que no lo estuviera considerando, no debería, en donde estoy me encuentro bien, esta Vante y no necesito trabajar en el mejor Bufete de la ciudad si trabajo en el segundo mejor ¿no? Aún que ahora me estén ofreciendo el 70% de utilidades, tampoco lo hago por dinero, es solo que trabajar para el Jones Day sería por mucho la cima de mi carrera. Miro a Vante, desconsolado, no puedo dejarlo, sería ser su enemigo, sería romper lo que construimos y todo el amor que nos tenemos. Sonríe al escucharme y me acaricia la mejilla.

—Le Bron no soportaría perderte, eres su mejor abogada —me dice convencido.

—¿Le Bron?... ¿Y qué hay de ti? —Se desconcierta y carraspea la garganta.

—¡Claro nena!... yo también —Me abraza y lo abrazo. No puedo pedir alguien mejor para mí que no sea él.

Category
Dark
Set up