—¡Hola, mesera! —Johan sonrió apenas vio la inminente sorpresa de la omega.
Camila se encontro estática y expectante. ¿Cómo pudo saber donde vivía? ¿Y qué es lo que quería? Por un momento se hundió en un abismo, pero recupero la conciencia, cuando recordo que su mamá estaba a unos segundos de preguntarse por qué su hija estaba tardando, mientras Camila estaba en frente del alfa que sabia que había sido una prostituta.
-¿Qué haces aquí? -Logró decir entre dientes, cuidando el volumen de su voz.
-Quien diría que debajo de ese aburrido uniforme de mesera se escondiera una omega tan sexy. -Johan la escudriño con la mirada, de arriba abajo,...