Fernando la cargo de nuevo entre sus brazos y Camila enrosco sus piernas en la cintura de su esposo para que la llevara a la sala y la pudiera recostar en uno de los amplios sofás, el ambiente era ligero, solo una lámpara alumbraba la habitación, haciendo el panorama mucho más íntimo y seductor. La oemga se deshizo de su blusa y sus pantalones abriéndose para recibir a su esposo entre sus piernas, no quería más juegos previos, quería sentirlo, queria que la hiciera suya de una buena vez por todas. El alfa sonrió al verla tan impaciente y complaciente, ya estaba desnudo y frotando su gran erección sobre su...