En cuánto llegue a la oficina le pedí a mi secretaria que llamara a Leonor y la mujer no tardo más de cinco minutos en llegar.
Al verla no pude contenerme y le pegue una bofetada con todas mis fuerzas. Ella simplemente ríe arrogante.
— Por lo visto, ya Iker hablo contigo, primita.
— ¡Yo no soy nada tuyo!, ¡Lárgate de esta empresa antes de que te saque a patadas!.
— No es necesario, yo me iré sola. Ya logré lo que deseaba, Aurora. Solo te advierto que lo que le ocurrió a tu casa es un juego de niños comparado a lo que puedo hacer.
— No te tengo...