Desperté con un intenso dolor de cabeza. No deje de pensar durante la noche en mi intercambio de palabras con la señora Mariana. No fue una discusión en sí, pero siento que no pude controlarme y le grite muy feo.
Es que con solo escuchar el nombre de Ian me pongo de mal humor. Podría perdonar a Elena, a Ámbar, a mi propio padre o incluso a Iker porque únicamente me han dañado a mí, pero perdonar a Ian a quién maldijo a mi hijo desde antes de su nacimiento. Nunca podría perdonar a quién daña a mi hijo.
Gael es lo único que me importa en el mundo, mi...