Simplemente, me subí a la camioneta que debía recogerme. Los hombres de Ian me llevaron al aeropuerto y posteriormente tomé un avión. El viaje duro varias horas hasta que finalmente aterrizamos en Miami.
No comprendo por qué Ian escogió ese lugar para llevar a los niños. En fin, en el aeropuerto me recogió otro de los hombres de Ian y condujo media hora hacia un hotel. El hotel se ve muy lujoso y espacioso, es evidente que no cualquier persona puede acceder a un sitio como este.
Me percate de que el hotel todas las personas hablan en inglés. Debí perfeccionar el idioma porque sinceramente no entiendo demasiado.
Los escoltas...