Aurora
Era uno de los días más felices de mi vida. Mi tío se casaría y seria feliz con una buena mujer.
Todo lo que deseaba para él era amor y felicidad. Ambos se merecían formar una bella familia y tener muchos hijos.
Cuando veía a Pía y Bastian o más bien Brian al pie del altar no podía evitar pensar en Ian y en mí. Recordaba cuando nos casamos a escondidas y juramos que siempre nos amaríamos y nada ni nadie podría separarnos. Por supuesto, todo lo que dijimos fue una completa mentira.
Nuestro amor nunca fue suficiente. Sencillamente no estábamos destinados a estar juntos. Mi padre, las mentiras...