Me desperté muy desconcertada. Siento que mi cabeza está a punto de estallar. Poco a poco comenzaron a llegar a mí recuerdos de la noche anterior.
No es posible que mi Íker esté esperando un hijo con Abigail. Eso no puede estar pasando.
Estaba a punto de llorar cuando me percate de que Ian me estaba mirando. Él me ve con rabia y desprecio, sus ojos grises emanan una profunda rabia, él nunca me había mirado de esa forma.
— ¿Qué ocurre mi amor?— Inquerí haciéndome la tonta
—¿Tú sabías que ese miserable está vivo?... ¿Tú lo sabías verdad?.
Negué con la cabeza, sin embargo, su rabia no cesa. Al...