••• Punto de vista de Amelia •••
No paré de correr hasta que llegué al cuarto de mi hermano. No lo había visto en tres años y lo extrañaba muchísimo. Él y yo éramos muy cercanos y al igual que mi padre, mi hermano me adoraba.
Sin tocar, abrí la puerta de la recámara y me encontré con mi alto y guapo hermano sentado en su cama.
Él se paró rápidamente, extendió sus brazos y dijo mi nombre, con una sonrisa plasmada en su hermoso rostro.
Yo salté en sus brazos y lo abracé con fuerza. Él se rio al notar lo emocionada que estaba de verlo.
“Orlando, volviste. ¡No...