••• Punto de vista de Arabella •••
“¿Estás herida, Arra?”
Esas palabras pronunciadas por los finos labios de Marcos con una voz suave me congelaron en mi asiento por unos momentos.
No me preguntó qué pasó ni me culpó por ello.
Sin embargo, lo primero que expresó fue su preocupación por mi bienestar, estuviera herido o no.
“¿Arra?” preguntó mientras lo miraba aturdido, y sentí sus grandes manos acariciando mi cuerpo como si estuviera buscando alguna herida.
“Vamos a llevarte al hospital. Necesitamos revisar si hay alguna herida”, dijo, queriendo levantarme en sus brazos, y su acción me devolvió a mis sentidos.
“No, Marcos. No estoy herido. No necesito ir...