El punto de vista de Amelia.
Volteé la cabeza para mirar a mi amiga. "Lolin, quédate aquí un rato mientras yo hablo con él".
Se mostró reacia a dejarme a solas con Ernesto, pero terminó asintiendo, accediendo a lo que le pedía.
Mi excompañero me llevó a una zona más tranquila cerca de donde estaba mi amiga.
"¿Sobre qué quieres hablar?", pregunté con impaciencia.
Pero en lugar de responder a mi pregunta, me soltó la muñeca y se llevó la mano al bolsillo del pantalón. Me masajeé la muñeca despacio, enfadada porque me había agarrado con tanta fuerza hasta enrojecerla.
Al sacar la mano del bolsillo, él sostenía una cajita....