••• Punto de vista de Maia •••
John se rió de nuevo cuando vio mi rostro pálido y mi expresión que debía haber demostrado que no podía hacer nada más que obedecerlo.
Me dio otra palmadita en la mejilla y dijo: "Así que será mejor que no hagas bromas y seas un mensajero para nosotros honestamente, cariño".
Moví la cabeza hacia un lado, sin querer que él me tocara.
John chasqueó la lengua, me agarró la barbilla y se burló: “¿Quién te crees que eres para evitar mi toque? Eres sólo un humilde Omega. Deberías estar agradecido de que mis hombres y yo nos hayamos enamorado de ti, o morirás...