―¡Ya mi amor! ―Consoló Christopher a Amber― Ya pasó, era una pesadilla ―aseguró él, sentándose a un lado de la cama, quitándose la camisa que cargaba puesta y poniéndosela a ella para cubrirla ―¿Tienes hambre? ―interrogó este.
―Sí ―respondió ella, observando a Maddie apoyada en la puerta y con cara de preocupación― ¡Discúlpame, mami! En vez de ser una ayuda, me convertí en una carga ―alegó esta.
―¡Tranquila, mi hija bella! Aquí lo más importante eres tú ―animó su suegra― Te voy a dejar con Christopher, para que él te atienda, mientras le explicó a Ozzi que ya estás bien ¿Cierto? ¿Y el dolor de cabeza? ―cuestionó esta cariñosamente, antes...