—¡Si supieras que sí! He cambiado, ¡y mucho, de gustos! —contestó Amber, con su mirada erguida— Pero eso no quita, que me siga gustando la comida tan divina que preparan en este lugar. No hay problemas, por eso —aseguró ella.
—Si no es muy atrevido de mi parte ¿Cuáles son los gustos que has cambiado? —preguntó Christopher, sirviendo el vino en su copa.
—Entre ellos, los que tienen que ver con las personas en mi entorno y en mi intimidad —contestó ella, tomando la copa y levantándola para brindar.
—¡Por ti, por lo hermosa y bella que estas! ¡Por tus éxitos! —Manifestó él, chocando su copa con la de ella—...