―¡Ayúdame, Chris! ―Rogó Amber― ¿Dime cuál vestido me pongo? ―insistió ella, haciendo un puchero, que él se imaginó.
―Hay uno dorado que se amoldará a tu cuerpo como una segunda piel. Está adornado como con trocitos de espejos o algo así, seguro que con las luces del lugar, se debe ver extraordinario ―afirmó él.
―¿Quién? ―Cuestionó ella― ¿El traje o yo? ―preguntó ella seductora y provocativa, consciente que un breve mensaje así, despertará al “gran Thor” al instante.
―¿Sabes lo que me produces con esa pregunta? ―replicó y amenazó él, sonriente y débil ante ella.
―¡Je, je, je! Ni idea ―citó ella, pensando en ¿cómo llegará a buscarla?
―¡Eres cruel...