En Santiago de León
Las hermanas de Angie, como su madre se acercaron hasta donde ella estacionó el Ferrari. Por lo visto, las tres estaban muy asombradas de cómo se veía esta, del cambio tan extraordinario que al parecer ha dado su vida, e incluso se había hecho un nuevo look.
―¡Caramba, hermanita! Si te veo por ahí en la calle, de repente ni te conozco, estás irreconocible. Tú nunca vestías bien, siempre parecías la marginal de la familia ―expresó Rocío.
―¡Tampoco exageres! Que me gustaba vestir con mis pantalones de mezclillas, tipo vaquero y mis zapatos deportivos, era otra cosa ―interrumpió ella a la defensiva, caminando todas hacia la...