Estaba bastante nerviosa cuando llegó el momento de la operación. Ya estaba en el quirófano y Ricardo me había acompañado en la sala de espera, lo que me había dado un poco más de valor. Pero ahora me encontraba tendida en esta camilla, rodeada de muchos aparatos y personas que no conocía, hasta que vi entrar a Lesters. Él me sonrió inundándome de calma.
—Quiero que sepas que Ricardo está allá afuera esperándote. Tienes que ser fuerte y pensar que todo va a salir bien. —dijo Lesters.
—Lo sé, doctor. Sé que todo va a salir bien.
Luego de esa pequeña charla con el doctor, cierro mis ojos. Hasta que...