—Mi vida no fue fácil; la verdad, viví muchos traumas. Cuando estaba de diez o doce años, no recuerdo bien la fecha, llegó Jerry a mi casa. Mi padre le fue infiel a mamá, pero la madre de mi hermanastro había muerto, así que nosotros tuvimos que tenerlo en nuestro hogar. Al principio, todo fue bueno, tenía un hermano para jugar, pero mi madre era cruel con él…
Lo escuché contarme la misma historia que me había dicho Jerry. Lo cierto es que sentía muchísimo más dolor escucharla de sus labios. Cuando te enamoras, sientes que un puño te oprime el pecho. Es como si tu corazón nunca más fuera...